Tristeza persistente, vacío interior y desánimo cotidiano
Uno de los indicadores más claros de los trastornos depresivos es una tristeza persistente acompañada de un profundo sentimiento de vacío y un desánimo constante que opaca cualquier actividad placentera. A menudo, este panorama se ve alimentado por pensamientos negativos recurrentes y una marcada inseguridad personal, lo que incrementa el llanto frecuente y la sensación de vulnerabilidad frente a las exigencias del entorno urbano.
