Pensamientos recurrentes y dificultad para mantener la concentración
Cuando el organismo opera bajo un estado de sobrecarga continua, se disparan pensamientos negativos recurrentes que retroalimentan la inquietud interna. Esto provoca una notable dificultad para concentrarse y una constante falta de enfoque en las tareas cotidianas, minando la confianza y acentuando la inseguridad personal frente a las exigencias del entorno.
