Vacío interior, inseguridad personal y pensamientos recurrentes
La falta de motivación viene acompañada habitualmente por un agobiante sentimiento de vacío y una marcada inseguridad personal que frena cualquier iniciativa. A menudo, este panorama se alimenta de pensamientos negativos recurrentes y una preocupación excesiva, generando episodios de llanto frecuente y un desánimo constante que obstaculiza la toma de decisiones.
