Sobrecarga de tensión, ansiedad y desgaste cognitivo
Con frecuencia, los problemas familiares se ven avivados por altos niveles de estrés y una persistente ansiedad que sobrepasan la tolerancia de los integrantes. Cuando la exigencia diaria escala hasta desencadenar ataques de pánico o un severo burnout, la irritabilidad se apodera de los espacios comunes. Asimismo, el desvelo crónico y el insomnio deterioran la claridad mental, generando notables problemas de motivación y apatía que obstaculizan la resolución pacífica de los desacuerdos.
