Impacto de la tensión acumulada y el desgaste cognitivo
Con frecuencia, los problemas de conducta están precedidos por altos niveles de estrés y una persistente ansiedad que sobrepasan los recursos de afrontamiento del individuo. Cuando esta presión se intensifica, pueden desencadenarse ataques de pánico o experimentarse un profundo agotamiento o burnout, el cual deteriora la capacidad de autocontrol. Asimismo, el desvelo crónico y el insomnio agravan la fatiga mental, propiciando reacciones impulsivas y notables problemas de motivación que bloquean el cumplimiento de las responsabilidades diarias.
